El fomento de la lectura

El desarrollo de la competencia lectora ha tomado fuerza recientemente en el contexto internacional, sustentado por una parte, gracias al establecimiento de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, en relación con el propósito específico de lograr la enseñanza primaria universal y la tasa de alfabetización de las personas entre 15 y 24 años y su reciente actualización concertada en los Objetivos del Desarrollo Sostenible en el año 2015 con el objetivo de promover educación de calidad; y de otro lado, motivado por la participación en la diversidad de pruebas internacionales que tienen como foco la evaluación de las competencias matemáticas y lectoras.   En el caso del Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora o PIRLS que se desarrolla desde 2001 y en el cual Colombia participó en el 2011, la capacidad para la lectura incluye la capacidad de reflexionar sobre textos escritos y utilizarlos como herramientas para lograr metas individuales y sociales, o leer para actuar.  El énfasis cambia a favor de demostrar la habilidad para aplicar lo que se lee a situaciones o proyectos nuevos en lugar de demostrar la fluidez y la comprensión básica.

La competencia lectora se condiciona por la motivación y distingue el propósito que tiene como una experiencia literaria y el que tiene para la adquisición y el uso de la información.  

Colombia se impone, en este contexto, altos propósitos de desarrollo lector, que aborda mediante proyectos nacionales como el Plan Nacional de Lectura y Escritura. Sin embargo y de acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, leer y escribir va más allá de la escuela y de la biblioteca, constituye una prioridad de la sociedad y debe ser un compromiso de todos.  

Surgen entonces diferentes estrategias a nivel regional y local que buscan fomentar la lectura.  En Cali, encontramos una importante iniciativa, desde la Fundación Casa de La Lectura…