La razón de mi vida: el aula de clase

Blanca Isabel Beltrán Peñuela 1

La práctica como docente se ha convertido en el 90% de la ocupación de mi tiempo, mi quehacer, mi vocación, mi razón de ser. No existe ninguna otra cosa que mueva mis pensamientos, sentimientos y mi emprendimiento y por ello considero que la praxis pedagógica en el Aula de clase: es la razón de mi vida profesional, vocacional y personal.

La gran preocupación

Para quien convierte el Aula de clase en su vida, en pan diario, como es mi caso personal, la preocupación por los estudiantes y lo que compete a su aprendizaje, vendría a ser la forma en que deben ser impartidos los saberes a las nuevas generaciones por la forma que ellos usan, o mejor, esperan encontrar cuando en estos tiempos el docente sigue siendo tradicional. Es decir, el docente sigue limitado a una charla donde todos apuntan, memorizan y evalúan mecánicamente los contenidos de las diferentes materias. Es entonces cuando se empieza a reconocer que el docente de esta era nunca terminará de ser “estudiante” de todo, considerando todos los elementos que deben agregar a su cátedra, como la tecnología, las estrategias didácticas y la técnicas o metodologías futuristas que capten la atención de los alumnos. De otra manera, es muy sencillo, se cumple la labor, pero se deja a nuestros estudiantes sin herramientas para salirle al encuentro a la vida (universitaria, laboral). Nuestros estudiantes son seres que están hechos para recibir mucho más que teorías, quizá más bien aplicaciones, implementaciones, prácticas, experimentación, dinamismo, creatividad en el modo de enseñar. En otras palabras, la teoría debe estar representada en escenarios de la vida real (Capra, 2012).

La preocupación, vuelve a reiterarse, es desautomatizar la enseñanza para que el aprendizaje esté garantizado, aprovechando sobre todo que están los medios (Herramientas Virtuales, TIC´s, entre otras) con los que los estudiantes están relacionados y han podido dominar o adoptar en sus vidas, dominándolos sin ningún esfuerzo, paradójicamente, como nunca ha sucedido cuando se trata de aprender otro idioma, como lo que siempre ha sucedido con el inglés en la mayoría de los centros educativos del país, incluyendo los que ostentan grados de bilingüismo superior. (Najmanovich, 2015).

La otra preocupación

Hay otro componente que también se ha identificado en la vivencia que se adquiere en el Aula, que afecta o impacta por mejor expresarlo en el proceso de aprendizaje de los estudiantes de manera muy significativa, arrastrado de generación en generación y a través de los siglos, el hecho de que todos los colombianos no reciben el mismo tipo de educación, el mismo nivel de calidad, desventaja marcada por los estratos sociales en los departamentos, luego en ciudades y para finalizar en pueblos. Para los habitantes de las veredas o algunas comunidades como losindígenas, la educación puede ser considerada incompleta, deslucida y desafecta, con lo que el docente oficial que ha sido designado para estos últimos, apenas tiene oportunidades de prepararse. Sumado a la falta de recursos tecnológicos, de infraestructura entre otros, se convierte en otro limitante para llevar la luz de entendimiento a estos grupos (Rodríguez, 2016).

La vocación, el compromiso y el deber docente

Es en el anterior escenario que se demuestra la vocación, que fue esa luz que brillaba desde la niñez en el docente, que nace del compromiso de enseñar a aprender a SER, pero sobre todo a llegar a SER a todos los estudiantes que Dios le permite pasen por el Aula de clase donde ejerce su deber más sagrado, la praxis pedagógica consciente, honesta y contagiosa de instruirse y sobreponerse por encima de todo obstáculo (social, económico, racial, etc.), buscando la verdad de todo conocimiento.

Solo así el Aula es un escenario real de vida donde el docente comprende que es el único medio, de que muchos pasen el puente de la ignorancia y sobrevivan. Por ello ha de instruirse casi que a diario, no ha de detenerse a calificar conceptos memorizados, sino autocriticarse y buscar y crear los métodos que aseguren que todos, sin excepción puedan alcanzar los logros, sin conformarse o justificarse mejor, solo con aquellos que suelen siempre entenderlo y sacar las notas con las que sostendrá que enseña adecuadamente, pero al final no suficientemente. (Barbero, 2003).

1 Licenciada en Física y Matemáticas Universidad La Gran Colombia (2002). Especialista en Gerencia de Proyectos Educativos-Universidad Cooperativa de Colombia (2012). Maestría en Administración y Planeación Educativa- Universidad Metropolitana de Ciencia y Tecnología de Panamá (2014). Correo e-mail. licenciadablancabeltran@hotmail.com

Referencias

Capra, F. (2012). La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. 3ª Ed. Barcelona: Anagrama.

Najmanovich, D. (2015) El cambio educativo: del control disciplinario al encuentro comunitario. Argentina: Editorial Biblos

Barbero -, J. (, 2003). Competencias transversales del sujeto que aprende. Sinéctica, 22, 30-36. Socioeconomic Factors And Outcomes in HigherEducation: A Multivariate Analysis. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.