Las Comunidades de Aprendizaje y su Relación con lo Tecno-Virtual

Angie Licet Achury Ortiz

Las comunidades de aprendizaje, según Molina (2005), son aquellos grupos de personas que se reúnen de manera voluntaria, para analizar y crear nuevo conocimiento, con el fin de aprender de manera conjunta generando mejora en la educación. Dichas comunidades de aprendizaje se desarrollan en contextos presenciales, pero es posible también que se generen en ambientes de carácter virtual. Esto permite el uso de herramientas tecnológicas para establecer redes de conocimiento mejorando el proceso de enseñanza-aprendizaje más allá del contexto presencial. Sotelo (2009) menciona que, con la aparición de la globalización, surgen los ordenadores y el internet como mecanismos de apoyo a estas comunidades, es allí cuando podemos hablar de las Comunidades Virtuales de Aprendizaje (CVA).  Por esto, con el presente texto se plantea, que a través de mecanismos tecno-virtuales es posible generar comunidades de aprendizaje autosuficientes, que permitan el desarrollo educativo entre individuos dentro del ciberespacio, respondiendo a necesidades de capacitación y difusión del conocimiento.

En primer lugar, las CVA se apoyan en mecanismos tecno-virtuales porque les permite generar interactividad entre miembros, para poder discutir un tema focalizado que sea de interés común y que propicie la adquisición o generación de nuevo conocimiento. Por esto, Ryba, Selby, Kruger, Prestera y Moller (2001), citado por Molina (2005), afirman que “los ordenadores y las tecnologías relacionadas con ellos pueden ser herramientas eficaces para crear y sostener comunidades de aprendizaje socialmente interactivas y reflexivas” (p. 13).  Las facilidades que brindan las herramientas tecnológicas para permitir la interacción de las personas de diferentes espacios académicos y países, asegura la posibilidad de crear CVA potenciando los procesos de formación.

De igual manera, y reafirmando lo anteriormente dicho, Sotelo (2009) comenta que “las comunidades virtuales están constituida por individuos cuyas relaciones, interacciones y vínculos tienen lugar, no en un espacio físico sino en un espacio virtual como internet.” (p.13).  Así pues, las CVA permiten generar una cohesión social en red, en la que individuos aislados comparten conocimientos y posturas en común o en desacuerdo a través de argumentos que permiten fortalecer sus procesos educativos.

Por otro lado, el aprendizaje generado en las CVA favorece la capacidad del hombre para comunicarse y relacionarse con otros, puesto que estos espacios acortan distancias y rebasan fronteras educativas más allá del contexto tradicional de un espacio presencial. Así, Molina (2005) comenta “el aprendizaje a distancia que se deriva de tales redes tiene la potencialidad de revolucionar el sistema de educación ya que está preparado para ofrecer el acceso a servicios educativos que anteriormente eran inaccesibles” (p. 13). Las posibilidades y oportunidades de aprendizaje que brinda el ciberespacio, y más específicamente las CVA, permiten a las personas cubrir la necesidad de actualización educativa en ámbitos de su interés.

En otro orden de ideas, la autosuficiencia, en opinión propia, considerada característica inherente de comunidades desarrolladas en ambientes virtuales y de sus miembros, permite el compromiso con metas educativas específicas, valorar el trabajo interdependiente y la construcción conjunta de saberes. Por esto, según Sotelo (2009) es posible concebir a estas comunidades como espacios en los cuales existe “una forma peculiar de autoorganización, de autogestión del acopio, producción y difusión de información y conocimiento.” (p. 14).  Así, la peculiaridad de la autosuficiencia (autoaprendizaje) radica en la forma como los miembros de las CVA son autodidactas y al mismo tiempo, tienen la posibilidad de trabajar de manera corresponsable con otros, auto gestionando igualmente las plataformas tecnológicas.

Finalmente, una de las limitantes de las comunidades de aprendizaje dadas de manera presencial, muchas veces es la falta de tiempo para generar diálogos reflexivos frente a un tema, lo que no es totalmente un obstáculo para las CVA. Sotelo (2009) menciona que “el uso de la tecnología de la información se ha orientado a potenciar los procesos de formación, de manera que abre oportunidades y opciones para la educación y el desarrollo” (p.2). Por lo anterior, es propicio decir que en las CVA desarrolladas a través de tecnologías de la información, el tiempo no es un limitante para facilitar el aprendizaje participativo, pues el ciberespacio permite la interacción en cualquier momento del día.

En conclusión, las comunidades de aprendizaje tienen cabida especial en espacios virtuales, gracias al apoyo dado por mecanismos tecno-virtuales (ordenadores e internet), permitiendo facilitar el proceso de aprendizaje y la interactividad entre personas respecto a un tema particular de interés. El aprendizaje es autosuficiente pues depende de los miembros de las comunidades, en este caso dentro de comunidades de carácter educativo, autogestionar su participación y el tiempo que dedican a las actividades que se desarrollan en las mismas.

Referencias

Molina, E. (2005). Creación y desarrollo de comunidades de aprendizaje: Hacia la mejora educativa. Revista De Educación Universidad De Granada, 337, 235-250.

Sotelo, M. R. (2009). Globalización de la educación. Comunidades virtuales de aprendizaje y su participación en las instituciones educativas. Hospitalidad ESDAI, (16), 37-60.