Pensamiento crítico en textos argumentativos: una posibilidad desde los materiales contextualizados

Jenny Alexandra Díaz Granados Sánchez

 Es un hecho que los materiales contextualizados para la enseñanza del inglés no son sólo fundamentales, sino que, a su vez, se convierten en un recurso pedagógico necesario tanto para los estudiantes como para los maestros. Mi experiencia como docente de inglés como Lengua Extranjera (ILE), me ha permitido estar en contacto y evidenciar cómo el uso de materiales generalizados y no aterrizados a nuestro contexto social y cultural, dejan de lado las necesidades de nuestros estudiantes. De acuerdo con Nuñez, Pineda y Téllez (2004), los docentes “a través de la experiencia diaria, tomamos conciencia de nuestras realidades inmediatas” (p. 129, traducción propia). Es así como nuestra práctica pedagógica nos permite constatar las necesidades que se presentan en el aula, en cada uno de nuestros estudiantes e, incluso, en nosotros mismos.      

           Si bien es cierto que los libros comerciales están rigurosamente diseñados bajo un patrón único que homogeniza los procesos de enseñanza y aprendizaje y ofrecen un sin número de actividades apoyadas por diseños e imágenes motivantes, estos no cumplen las expectativas de todos los estudiantes. Verdaderamente, al aprender una lengua, aprendemos de su cultura; por ello, los materiales no deben estar descontextualizados de la realidad de los aprendices.  Dado que “la realidad muestra que en gran parte los libros de texto siguen siendo diseñados desde perspectivas tradicionales que no permiten a los aprendices desarrollar habilidades comunicativas para sortear encuentros interculturales” (Rico, 2012, p. 30),  es esencial tener presente que la cultura propia incentiva el aprendizaje de una lengua extranjera, permite a los estudiantes reconocerse en las actividades de aprendizaje propuestas y encontrar el aprendizaje de una lengua extranjera y de su cultura más significativa.

Considerando que los materiales contribuyen al aprendizaje de una lengua extranjera y, después de observar y detectar las necesidades de mis propios estudiantes, inicié mi estudio para explorar la influencia de los materiales contextualizados en el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico en textos argumentativos, con estudiantes de tercero de educación básica en una institución educativa privada bilingüe. Dichas observaciones me permitieron llegar a la conclusión de que los estudiantes pueden generar argumentos válidos, claros y oportunos si desarrollan habilidades de pensamiento crítico. Como lo plantea Pineda (2003) “el aprendizaje conlleva a una actividad cíclica en la que constantemente adicionamos y refinamos nuestro conocimiento a fin de mantener la elaboración de procesos de pensamiento más sofisticados” (p. 50, traducción propia). Es así como los estudiantes, a través de la implementación de materiales contextualizados, logran articular procesos de pensamiento y los plasman al elaborar textos argumentativos en los que dan razón de sus percepciones y concepciones del mundo circundante.    

           Por otra parte, los procesos de argumentación deben ser trabajados con los estudiantes desde tempranas edades creando el buen hábito de sustentar cada idea con evidencias. El trabajar con estudiantes de tercero me ha llevado a replantear la idea de que sólo los adultos pueden argumentar. Dada la gran habilidad comunicativa de los estudiantes se redescubre el concepto de argumentación. Concedido: que definir la argumentación es una tarea compleja, exploré definiciones de varios autores para acercarme a un concepto claro sobre la misma. Por ejemplo, Weston (2004) afirma que “dar un argumento, significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión” (p. 13). De manera similar, Monsalve (1992) sostiene que “un argumento es un acto de habla que tiene como finalidad persuadir a un auditorio a aceptar o acrecentar la adhesión a unas tesis que se le presentan” (p. 247). Asimismo, Zubiría (2006) enuncia que “los argumentos, en sí, justifican, apoyan, y ratifican lo que ha sido dicho” (p. 106). Debido a lo complejo que resulta crear y sustentar argumentos, realmente se evidencia la importancia de trabajar la argumentación desde la educación básica. Esto garantiza un proceso más efectivo y consolidado para  hacerlo preferiblemente como resultado de estudios investigativos.  

A través de la creación e implementación de seis talleres ajustados al perfil y al contexto real de mis estudiantes, pude notar cómo estos desarrollaron habilidades de pensamiento crítico en la elaboración de textos argumentativos. De manera efectiva, facilitaron que mis estudiantes recordarán, comprendieran, aplicaran, analizaran y evaluaran información para posteriormente crear sus propios argumentos. Por supuesto, dichos materiales se fundamentaban en principios de adquisición de una segunda lengua y se estructuraban en marcos de referencia y enfoques de la enseñanza (Tomlinson, 2003, 2010; Núñez y Téllez, 2009, 2015; Núñez, Téllez, Castellanos y Ramos, 2009; Núñez, Téllez & Castellanos, 2012). En este caso, la enseñanza para la comprensión, como visión metodológica del colegio en el cual se llevó a cabo la implementación, contempla que la comprensión ocurre cuando los estudiantes pueden aplicar lo que han aprendido. Específicamente, en palabras de Perkins y Blythe (1994), “comprender un tema de estudio es ser capaz de actuar en una variedad de formas de pensamiento exigente” (p. 5, traducción propia). Esto permite a los aprendices hacer visible el pensamiento al usar sus conocimientos en contextos reales y esto, a su vez, contribuye a la construcción de su identidad nacional e internacional.      

          Finalmente, cabe mencionar el aporte de este estudio a mi vida profesional y personal. Me ha permitido retomar prácticas pedagógicas significativas en el aula y descubrir las verdaderas necesidades de mis estudiantes frente a una, por no decir, la más difícil de las habilidades: la escritura argumentada. Asimismo, me ha llevado a explorar el mundo del diseño de materiales contextualizados rompiendo esquemas de enseñanza y creando resistencia ante la imposición de textos descontextualizados. Por último, me ha permitido crear conciencia de la importancia de la investigación constante para transformarme como docente y para transformar mis contextos inmediatos.  

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Referencias

  • Monsalve, A. (1992). Teoría de la argumentación. Medellín, Colombia: Editorial Universidad de Antioquia.
  • Nuñez, A., Pineda, C., & Téllez, M. F. (2004). Key Aspects for Developing Your Instructional Materials. PROFILE, 128-139.
  • Núñez, A., & Téllez, M. (2009). ELT materials: the key to fostering effective teaching and learning settings. PROFILE Issues in Teachers’ Professional Development, 11(2), 171-185.  
  • Núñez, A., & Téllez, M. F. (2015). Reflection on teachers’ personal and professional growth through a materials development seminar. HOW, A Colombian Journal for Teachers of English, 22(2), 57-74.  
  • Núñez A., Téllez M., Castellanos J. and Ramos B. (2009). A practical materials development guide for EFL pre-service, novice, and in-service teachers. Bogotá: Departamento de Publicaciones Universidad Externado de Colombia.
  • Núñez, A., Téllez, M. F., & Castellanos, J. (2012). A framework for materials development:  A path for in-service teachers to build up the instructional design of their research projects. In A. Núñez, M. F. Téllez, & J. Castellanos (Eds.), Teacher research on English didactics issues, 17-37. Bogotá: Departamento de Publicaciones Universidad Externado de Colombia.
  • Perkins, D., Blythe, T. (1994). Putting understanding up front. Educational Leadership;
  •             51, 5; Research Library.
  • Pineda, C. (2003). The Role of Critical Thinking-Related Tasks . Bogotá : COLCIENCIAS.
  • Rico, C. (2012). Language Teaching Materials as Mediators For icc Development: a Challenge for Materials Developers. Signo y Pensamiento, XXX, 130-154.
  • Tomlinson, B. (ed.) (2003). Developing materials for language teaching. London: Continuum.
  • Tomlinson, B. (2010). Principles of effective materials development, In N. Harwood (ed.) 81-108. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Weston, A. (2004). Las claves de la argumentación. Barcelona, España: Editorial Ariel, S. A.
  • Zubiría Samper, J. d. (2006). Las competencia argumentativas. Bogotá, Colombia: Coooperativa Editorial Magisterio.