¿Por qué el temor de los docentes a los cambios?

Guiovanna Álvarez Peña

Desde hace un tiempo el Ministerio de Educación Nacional junto con el gobierno están abriendo las puertas a los docentes para mejorar su formación profesional a través de una serie de programas pedagógicos. Sin embargo, y a pesar de la oferta, algunos docentes ponemos obstáculos o excusas para no tomarlos, entre ellas la falta de tiempo, el trabajo extra en la casa, nuestras familias o simplemente pensamos que estamos haciendo bien nuestro trabajo ya sea por la aceptación de los estudiantes o por unos resultados que nos muestran mejoría en su desempeño.

Hoy en día doy gracias por no haberme quedado en mi zona de confort y después de un buen tiempo haber aceptado el reto de volver a las aulas, ahora en el papel de estudiante de la maestría. Los cursos frecuentados por mí se han convertido en un mundo de cambios y de reflexión. Los aprendizajes de estos dos semestres en la maestría en profundización ofrecida por la Facultad de Educación de la Universidad Externado de Colombia, me han permitido evaluar y replantear mis prácticas de aula, empezando por identificar la importancia de conocer la epistemología de las ciencias y su naturaleza, cómo hacerlo llegar a mis estudiantes, cómo poder vivir ese mundo científico que muchas veces mis estudiantes limitan a experimentos y científicos importantes como si las ciencias fueran ajenas a nosotros.

He empezado a comprender cómo mis estudiantes aprenden, cómo construyen e interiorizan conocimiento y, además, previo o paralelo de las clases, una serie de aprendizajes que en ocasiones parten de lo social, de lo que simplemente escuchan o ven y carecen de fundamento científico, contribuyendo así a la pseudociencia. En esto es en lo que  muchas personas adultas siguen basando sus explicaciones. ¡Que importante enseñarles a nuestros estudiantes a empezar a distinguir lo que es la ciencia de la pseudociencia, el no creer en lo primero que indagaron o consultaron!

Así mismo, darnos la oportunidad como docentes, de conocer no sólo cómo aprenden nuestros estudiantes, sino a través de qué medio y qué metodologías podemos facilitar el proceso enseñanza-aprendizaje, promoviendo que se genere en verdad, poco a poco, un cambio conceptual con el que podamos aportar a su alfabetización científica.

A través de la maestría hemos aprendido no sólo lo anteriormente expuesto, sino nos han dejado saber y entender principios como, la indagación en ciencias que es una gran herramienta que nos permite establecer en el aula un cambio en la forma como se adquieren conocimientos que antes era simplemente impartida o unidireccional docente-estudiante; ahora a través de procesos de indagación guiada podemos construir conocimientos participativamente, logrando despertar en el estudiante el deseo de aprender en el marco de una ciencia renovadora y en constante construcción.  

El miedo que finalmente debemos vencer es el de hacer una verdadera reflexión sobre nuestras prácticas de aula para salir de nuestra zona de confort y aceptar que las situaciones cambian, que la educación no es la misma de hace varias décadas, que la educación no es un gran cúmulo de conocimientos que sirven para aprobar un examen o prueba. Si nosotros nos dejamos guiar e intentamos comprender que no necesitamos enseñar una gran cantidad de contenido, sino que debemos seleccionar el que es pertinente en la enseñanza de las ciencias, podemos empezar a enseñar no por cantidad sino por calidad.

El reto está en nosotros. El reto es vencer los temores y empezar a actuar de manera resignificada.