Ciencias de la Educación

21 de febrero de 2019

¿Por qué es necesario tener en cuenta la interculturalidad en el aula?

María Fernanda Téllez Téllez

El siglo XX trajo consigo el desarrollo de las comunicaciones. La máquina de vapor, el automóvil, el transporte aéreo, el teléfono y más recientemente, la informática que han facilitado la movilidad social a razón exponencial. A pesar de las fronteras concebidas institucionalmente y del afán de los gobiernos por delimitar el rango de acción de los demás sobre sus territorios, ha resultado en vano que el ser humano se enfrente a culturas y civilizaciones completamente ajenas. Surge, entonces, el cuestionamiento de ¿cómo comprender a ese otro que me habla de manera diferente y cuya lógica no corresponde a la mía? Es aquí donde cobra valor la interculturalidad; por lo tanto, la necesidad de crear contextos educativos que faciliten la reflexión, el entendimiento y que favorezcan la aceptación del Otro y el valor por la diversidad.

Desde esta perspectiva, la interculturalidad implica el ser tolerante frente a otros valores y la comprensión hacia los demás desde lo individual y lo colectivo. La humanidad requiere la habilidad y la agudeza para comprender al Otro. Cada vez se hace más difícil aceptarnos y aceptar a los demás ante nuestra incapacidad de definirnos y, por lo tanto, de definir al Otro. Ese definir al Otro implica verlo con otros ojos que permitan aceptar la diferencia y que a la vez faciliten percibirlo como un igual que recorre el mundo para construirlo conjuntamente.

En relación con lo anterior, Gómez y Hernández (2010) consideran que la interculturalidad “Requiere ser vista como algo por construir socialmente —de un proceso permanente de relación, articulación y negociación entre diferentes— en condiciones de respeto, legitimidad, simetría e igualdad y de un proyecto político, social, ético, epistémico y educativo …” (p. 26). En otras palabras, la construcción social depende de la interculturalidad como un proceso de intercambio y aceptación del Otro.

En efecto, la interculturalidad como una posibilidad de ver al Otro desde su realidad y desde su diferencia debe convertirse una meta fundamental en la educación. Esta visión debe transformar el espacio del salón de clase; en este sentido, el docente debe ser sensible a y desarrollar la competencia intercultural en el contexto educativo. Según Hernández (2011), la escuela representa un lugar para establecer relaciones con otros. En conclusión, el docente debe fortalecer ese espacio para fomentar la competencia intercultural desde temprana edad con el fin de despertar conciencia cultural y social.

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Referencias

 

Gómez, J.T., & Hernández, J. G. (2010). Relaciones interculturales, interculturalidad y multiculturalismo; teorías, conceptos, actores y referencias. Relaciones Interculturales Cuicuilco, 48, 11-34. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/cuicui/v17n48/v17n48a2.pdf

 

Hernández, J.A. (2011). La competencia intercultural en el alumnado de educación primaria: Diseño y evaluación de un plan de intervención para su desarrollo. (Tesis doctoral). Universidad de Alicante. www.eltallerdigital.com Recuperado de http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/23655/1/Tesis_Jose%20HBravo.pdf