Blog de la facultad de Ciencias de la Educación

18 de julio de 2019

TIC Y EDUCACIÓN

Alejandro González Celia

Profesor Facultad Ciencias de la Educación

Las tecnologías de la información y comunicación (en adelante TIC) están cada vez más presentes en la vida cotidiana. Es posible conseguir cualquier objeto o servicio sin salir de casa, se usan distintas aplicaciones para comunicarse con amigos y familiares y las redes sociales se han convertido en plataformas en las que las personas pueden crear contenido para expresar sus opiniones y compartir con otros sus gustos, actividades y pensamientos.

Las TIC han cambiado la manera en que nos relacionamos, consumimos y construimos nuestra visión de mundo; y gracias a que el acceso a internet es cada vez más masivo (de acuerdo con datos de MINTIC a finales de 2017 el 98% del país ya tenía acceso a internet) y que los costos de conexión y de los aparatos que permiten conectarse son cada vez menores, es cada vez mayor la cantidad de personas que usan las TIC para distintos propósitos inclusive trabajar, ganar dinero y gastarlo en bienes que antes solamente podían conseguirse saliendo de casa.

El sistema educativo no ha sido ajeno a la revolución de las TIC. Desde hace décadas se han venido incluyendo las tecnologías en la enseñanza. Hace años, por ejemplo, era indispensable que los estudiantes de ingeniería supieran como usar la regla de cálculo que luego fue reemplazada por calculadoras científicas. También se usaban retroproyectores con acetatos y carruseles con diapositivas preparadas para ilustrar de alguna manera los temas que debían ser enseñados por los profesores. Años después llegaron adelantos computacionales como los procesadores de texto o los programas para generar presentaciones atractivas.

Hoy en día las TIC en la educación han avanzado a puntos tales que es posible dar cursos completos en línea sin necesidad de tener interacción presencial entre el profesor y los estudiantes. Los MOOC (Cursos Masivos y abiertos en línea), por ejemplo, son buscados por muchas personas para aprender distintos temas con calidad, pues son ofertados por instituciones de educación superior prestigiosas. Existen plataformas que permiten a los profesores publicar los contenidos de sus clases, publicar videos en los que explican los temas difíciles o incluso hacer clases en línea con cientos de estudiantes con la posibilidad de compartir archivos y trabajar en línea divididos en grupos. Hay herramientas para evaluar utilizando rúbricas que aclaran lo que se espera del desempeño de los estudiantes.

También existen aplicaciones y programas de libre acceso que ayudan a los estudiantes y profesores a enriquecer sus experiencias de enseñanza y aprendizaje. Destacan, por ejemplo, los programas para elaborar mapas conceptuales y mapas mentales, pues estas herramientas permiten que los estudiantes construyan organizadores gráficos que no solamente favorecen el comprender mejor los temas, sino que apelan al desarrollo de habilidades metacognitivas fundamentales para los aprendices del siglo XXI.

El uso de las TIC en educación no responde exclusivamente a una cuestión de oportunidad, no es cuestión de capricho, de usar la tecnología “por usarla”; sino que responde a cambios que se han dado en la manera en que las personas logran aprender en la actualidad. Enfoques nuevos como el conectivismo o el aprendizaje adaptativo desafían ideas tradicionales sobre la manera en que las personas aprenden haciendo énfasis en la individualidad de los procesos, en la idea de que cada estudiante tiene un ritmo y unas necesidades cognitivas particulares y en la importancia del aprendizaje colaborativo y el trabajo en grupo. Las TIC permiten individualizar las experiencias de aprendizaje, generar grupos de estudio para que sean asesorados de acuerdo con sus niveles de comprensión u otros criterios elegidos por el profesor, y diseñar actividades y objetos de aprendizaje que potencien el desarrollo de las clases para alcanzar los propósitos de enseñanza.

A pesar de lo anterior, algunos profesores muestran resistencia a la hora de usar las TIC en sus clases. Hay argumentos de orden logístico: requiere de más tiempo de dedicación que una clase presencial o porque requiere de un diseño instruccional muy específico y detallado de cada una de las actividades propuestas. Otros son de orden tecnológico: dificultades para ingresar a las plataformas, complicaciones a la hora de utilizar las herramientas, incluso que los estudiantes no tienen las competencias para utilizar las TIC en ambientes formales educativos.

Sin embargo, el uso de las TIC en el aula puede ayudar a enriquecer la experiencia formativa de los estudiantes al ofrecer distintas alternativas de acceder al conocimiento. A continuación, y a manera de conclusión, algunas recomendaciones sencillas para comenzar a involucrarlas en la práctica docente:

  • Organizar el tiempo: cuando trabaje con las TIC, usando un aula virtual o gestionando recursos en plataformas y aplicaciones, dedíquele un tiempo exclusivo, determine un horario de atención o de lectura y comuníqueselo a sus estudiantes.
  • Comunicación constante: una de las ventajas de las TIC es la posibilidad de establecer canales claros de comunicación con los alumnos, aprovéchelos para hacer seguimiento de su desarrollo individual.
  • Propósitos claros: las TIC, al igual que cualquier otro elemento de la clase, debe tener un objetivo preciso, úselas cuándo sean didácticamente provechosas.

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Referencia

El tiempo (Tecnología): “El 98 por ciento del país ya está conectado a internet”, 27 de diciembre 2017. Consultado el 9 de julio de 2019 en:

https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/cobertura-de-internet-en-colombia-llego-al-98-por-ciento-165716