Ciencias de la Educación

Ciencias de la Educación

1 de agosto de 2025

Infancia, Política Pública y el contrato generacional roto

Leidy Lorena Ayala Santos

Maestría en Evaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación

El niño exige del adulto una representación clara y comprensible, no infantil; y menos aún quiere lo que éste suele considerar como tal. (Walter Benjamin, 1989)

Colombia ha declarado en su Constitución Política del 91 (artículos 44 y 67) el establecimiento de los derechos de los niños frente a los derechos de los demás y dispone que corresponde a la familia, a la sociedad y al Estado asistirlos; y una educación como derecho y un servicio público que tiene una función social. Por ello surgen políticas públicas que han intentado atender un desarrollo integral a la primera infancia, como lo es la Ley 1804 de 2016; es decir que Colombia, en términos educativos tiene una tradición de atención en primera infancia de por lo menos 40 años; pero que a su vez se ha quedado corta en alcances y realidades.

La corresponsabilidad entre familia, sociedad y Estado se ve opacada por múltiples coyunturas sociales, políticas, económicas, educativas, entre otras, que permean el lugar de la infancia; una de ellas son las violencias que pasan por lo simbólico, físico, psicológico. De acuerdo con el informe del 9 de abril de 2025 elaborado por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, una de las coyunturas es el conflicto armado en Colombia que tiene un impacto en la niñez y adolescencia, con un aumento de víctimas en los últimos años. La violencia, el desplazamiento forzado y la presencia de grupos armados ilegales han tenido un impacto considerable en el acceso a la educación, la infraestructura escolar, así como en la seguridad y el bienestar de la comunidad educativa. Este fenómeno no solo restringe el derecho fundamental a la educación, sino que también perpetúa ciclos de vulnerabilidad y exclusión social en las comunidades más afectadas, y por supuesto dándole otro lugar a la infancia.

La académica Raquel Bernal ha investigado temas que giran en relación con la economía de la educación y los factores que influyen en el capital humano durante la primera infancia, una entrevista publicada por La Silla Vacía, titulada “La inversión más efectiva en educación es en la primera infancia”, destaca que este período es crucial para el crecimiento cerebral, el aumento de estatura, el desarrollo del sistema inmunológico y la formación de conexiones neuronales. Es en esta etapa donde las políticas públicas deben asegurar el bienestar integral del niño para fomentar el desarrollo de competencias cognitivas y socioemocionales. Pero como se mencionó líneas arriba, la violencia es un eje que permea a la infancia directa o indirectamente, pero ¿quién la atiende?

Pensar lo anterior desde lo intergeneracional permite entrar en un diálogo con la académica Arendt (1996) y con ello comprender que la negación del pasado en aras de “un nuevo mundo” implica la expulsión tanto de los nuevos como de los viejos, generando una paradoja irresoluble. Lo cual permite preguntarse, ¿cómo sostener un diálogo con los niños y las niñas sobre el pasado violento? ¿de qué manera se exploran las huellas del pasado en el presente desde el ámbito social? Preguntas que pasan por el lugar de la memoria intergeneracional como condición para un mundo acogedor y como condición indispensable para proveer un mundo que acoja a las nuevas generaciones y les otorgue sentido como sujetos sociales e históricos.

El recién llegado, según Arendt (1996, p. 197), posee un doble significado para el adulto, por un lado, es un recién llegado a un mundo que le resulta desconocido y está en constante cambio, y por otro lado, es un nuevo ser humano en proceso de convertirse en un ser humano completo. Esta relación temporal, planteada por Arendt y que Hobsbawm aborda en el devenir de lo social en el tiempo, sitúa tres dimensiones temporales: pasado, presente y futuro. En este sentido, al preceder el adulto al niño en el mundo, corresponde al «más viejo» la responsabilidad de «conocer el mundo y ser capaz de darlo a conocer a los demás» (Arendt, 1996, p. 2011).

Examinar la naturaleza del contrato generacional entre las precedentes y las emergentes, pareciera que dicho contrato se produce en un encuentro complejo, implicado en una temporalidad que amalgama el pasado, el presente y el futuro. Lo cual recae en la proliferación de políticas públicas que avanzan con una ruptura inminente con el pasado, los acontecimientos globales y las conceptualizaciones sobre el presente histórico, que subrayan la imperativa necesidad de abordar el tiempo actual desde una perspectiva histórica.

Por ello, es necesario considerar la importancia de la infancia en el desarrollo de políticas públicas en Colombia como etapa crucial de formación y que está en constante transformación – aprendizaje. La corresponsabilidad que debe haber entre familia, sociedad y Estado, al ser los “más viejos” (en este contexto), debe estar en consonancia con la protección y el fomento del desarrollo integral de los niños y niñas; por ello, la educación, la salud, la seguridad y el bienestar social, que deben ser pilares en la construcción de un entorno que permita a los niños crecer y desarrollarse plenamente. Es imperativo que las políticas públicas en Colombia se diseñen y se implementen con una visión a largo plazo, que considere las tres dimensiones temporales mencionadas por Arendt: pasado, presente y futuro. Solo así se podrá garantizar que los niños de hoy se conviertan en adultos capaces de contribuir positivamente al desarrollo de la nación. La inversión en la infancia no es solo una obligación moral, sino es esencial para el progreso sostenible del país.

En virtud de lo anterior, hay que decir que el campo de investigación sobre las infancias enfrenta tensiones entre pasado, presente y futuro en la definición de sus objetos de análisis y dimensiones teórico- metodológico. Lo anterior permite dar cuenta de la necesidad de contextualizar las investigaciones sobre la infancia en relación con las temporalidades de la experiencia humana. Un asunto de lo generacional, cuya fractura parece profundizarse en la actualidad. Por ello, en momentos de incertidumbre global son las universidades llamadas a liderar el cambio conectando intereses académicos, conocimientos, investigadores que brinden posibles soluciones y con ello dar lugar a la infancia dentro de las políticas públicas.

Referencias bibliográficas:

Benjamin, W. (1989) Discursos Interrumpidos I. Filosofía del arte y de la historia. Buenos Aires, Taurus-Alfaguara

Bernal, R. (2024) “La plata mejor invertida en educación es en la primera infancia”. Disponible en: https://www.lasillavacia.com/silla-academica/la-plata-mejor-invertida-en-educacion-es-en-la-primera-infancia/

Constitución Política de Colombia. (1991). CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA. Legis: http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?ruta=Constitucion/1687988

Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana. (2025). Informe No.115. Alertas Tempranas y Educación en Colombia: Diagnóstico de la afectación del conflicto en las comunidades educativas. Disponible en:https://www.javeriana.edu.co/recursosdb/d/lee/inf-115-alertas-tempranas-conflicto-armado-y-educacion-lee-2025

Ley 1804 de 2016. Por la cual se establece la política de Estado para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia de Cero a Siempre y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial No. 49.953 de 2 de agosto de 2016.